-
MUERTE:
Las primeras causas de muerte en relación con el aborto son
hemorragia, infección, embolia, anestesia, y embarazos ectópicos
sin diagnosticar [ undiagnosed ]. El aborto legal
constituye la quinta causa de muerte de gestantes en los EE. UU,
aunque de hecho se sabe que la mayoría de muertes relacionadas con
el aborto no son registradas oficialmente como tales.(2)
-
CÁNCER DE MAMA:
El riesgo de cáncer de mama casi se dobla después de un aborto e
incluso se incrementa aún más con dos o más abortos.(3)
-
CÁNCER DE OVARIOS,
HÍGADO Y CERVICAL (cuello uterino):
Las mujeres con
un aborto se enfrentan a un riesgo relativo de 2.3 de cáncer
cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado, y
las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de
4.92. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se
ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes
incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado
se vinculan aparentemente a la interrupción no natural de los
cambios hormonales que acompañan al embarazo, así como a la lesión
cervical no tratada. (4)
-
PERFORACIÓN DE ÚTERO:
Entre un 2 y un 3 % de
las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero; es
más, la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser diagnosticadas
ni tratadas a no ser que realice una visualización mediante
laparoscopia. (5) Esta clase de examen puede resultar útil cuando
se inicia un proceso judicial por negligencia en la práctica del
aborto. El riesgo de perforación uterina se incrementa para las
mujeres que ya han tenido hijos y para las que reciben anestesia
general durante la realización del aborto.(6) El daño en el útero
puede complicarse en ulteriores embarazos y eventualmente puede
acarrear problemas que requieran una histerectomía, lo que de por
sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones
que incluyen la osteoporosis.
-
DESGARROS CERVICALES
(cuello del útero):
En al menos un uno por
ciento de abortos realizados en el primer trimestre se producen
importantes desgarros cervicales que requieren sutura. Las
laceraciones de menor envergadura o las micro-fracturas, que
normalmente no son tratadas, pueden también a la larga perjudicar
la función reproductiva. La lesión latente post-aborto puede
abocar a una posterior incompetencia cervical [ subsequent
cervical incompetence ], parto prematuro y complicaciones
durante el parto. El riesgo de lesión cervical es mayor en
adolescentes, para abortos realizados en el segundo trimestre, y
cuando los facultativos no usan laminaria (sic) para
dilatar el cuello uterino.(7)
-
PLACENTA PREVIA (sic):
El aborto incrementa el
riesgo de placenta previa en ulteriores embarazos (una
circunstancia que pone en peligro tanto la vida de la madre como
su embarazo deseado), en una escala de entre siete y quince. El
desarrollo anormal de la placenta debido a lesión uterina aumenta
el riesgo de malformación fetal, muerte perinatal y efusión
excesiva de sangre durante el parto. (8)
-
RECIÉN NACIDOS
DISCAPACITADOS EN POSTERIORES EMBARAZOS:
El aborto se asocia con lesiones cervicales y uterinas que pueden
incrementar el riesgo de parto prematuro, complicaciones en el
parto y desarrollo anormal de la placenta en posteriores
embarazos. Estas complicaciones reproductivas constituyen las
causas principales de las minusvalías en recién nacidos. (9)
-
EMBARAZO ECTÓPICO:
El aborto está
relacionado de forma importante con un riesgo añadido de embarazos
ectópicos posteriores. Los embarazos ectópicos, a su vez, amenazan
la vida y pueden llevar a un descenso en la fertilidad. (10)
-
AFECCIÓN INFLAMATORIA
PÉLVICA [ pelvic inflammatory disease (PID) ]:
Se trata de una enfermedad que puede poner en peligro la vida y
conllevar un riesgo añadido de embarazo ectópico y reducción de
fertilidad. De entre las pacientes que tienen una infección por
clamidia [ a chlamydia infection ] en el momento del
aborto, un 23 % desarrollará PID en cuatro semanas. Algunos
estudios han arrojado que entre un 20 y un 27 % de pacientes que
abortan sufren una infección por clamidia. Aproximadamente un 5 %
de pacientes que no han sido infectados por clamidia desarollan
PID dentro de las 4 semanas posteriores a un aborto realizado
durante el primer trimestre. Es por tanto razonable suponer que
cuantos practican abortos previenen y tratan tales infecciones
antes del aborto. (11)
-
ENDOMETRITIS:
La endometritis
representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en
especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad
2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que
las mujeres con edades entre 20 y 29 años. (12)
-
COMPLICACIONES
INMEDIATAS:
Alrededor de un 10 % de
mujeres que se someten a un aborto provocado sufrirán
complicaciones inmediatas, de las cuales aproximadamente un quinto
(2 %) tienen la consideración de riesgo mortal. Las nueve grandes
complicaciones más comunes que pueden darse durante la práctica
del aborto son: infección, efusión excesiva de sangre, embolia,
desgarro o perforación del útero, complicaciones de la anestesia,
convulsiones, hemorragia, lesión cervical y "shock" endotóxico.
Las complicaciones 'menores' más comunes incluyen: infeccion,
efusión de sangre, fiebre, quemaduras de segundo grado [ second
degree burns ], dolor abdominal crónico, vómitos, problemas
gastro-intestinales, y sensibilización del Rh [ Rh
sensitization ]. (13)
-
RIESGOS AÑADIDOS PARA
LAS MUJERES CON MÚLTIPLES ABORTOS:
En general, la mayoría
de los estudios arriba citados reflejan factores de riesgo para
mujeres que se han sometido a un solo aborto. Estos mismos
estudios muestran que las mujeres que tienen abortos múltiples
encaran un riesgo mucho mayor de sufrir tales complicaciones. Este
punto es especialmente digno de ser mencionado desde el punto y
hora en que alrededor de un 45 % de todos los abortos se practican
en mujeres que ya habían abortado antes.
-
RIESGOS AÑADIDOS PARA
LAS ADOLESCENTES:
Las adolescentes, que suponen aproximadamente un 30 por ciento de
las mujeres que abortan, se exponen a un riesgo mucho más alto de
sufrir numerosas complicaciones relacionadas con el aborto. Esto
reza tanto para las complicaciones inmediatas como para los
perjuicios reproductivos a largo plazo. (14)
-
PEOR ESTADO DE SALUD
GENERAL:
En un estudio realizado
sobre 1.428 mujeres, los investigadores descubrieron que los
embarazos malogrados y en particular los debidos a aborto
provocado se asociaban de manera significativa a una salud general
más deficiente. Los abortos múltiples correspondían a una
valoración todavía peor de la salud presente. Mientras que
la interrupción del embarazo por causas naturales iba en
detrimento de la salud, el aborto provocado resultó estar más
estrechamente relacionado con una salud deficiente. Tales
hallazgos confirman investigaciones anteriores que arrojaban que
durante el año siguiente a un aborto las mujeres visitaban a su
médico de cabecera un 80 % más por toda clase de razones y un 180
% más por razones psico-sociales. Los autores también se
encontraron con que si hay un compañero presente y que no presta
apoyo [not supportive], el porcentaje de aborto natural se
eleva a más del doble y el de aborto provocado es cuatro veces
mayor que si él está presente y apoyando. Si el compañero está
ausente, el porcentaje de aborto provocado es seis veces mayor.
(15)
-
RIESGO AÑADIDO POR
FACTORES QUE HACEN PELIGRAR LA SALUD:
El aborto está en buena
medida ligado a cambios de conducta tales como promiscuidad,
tabaquismo, abuso de las drogas y desórdenes alimenticios que en
conjunto contribuyen a incrementar los riesgos de padecer
problemas de salud. Por ejemplo, la promiscuidad y el aborto están
ambos relacionados con un aumento de las tasas de PID y
embarazos ectópicos. Cuál de los dos contribuye más es algo
todavía incierto, pero deslindarlo puede ser irrelevante si la
promiscuidad es de por sí una reacción al trauma post-aborto o a
la pérdida de autoestima.
NOTAS
1. Una excelente fuente de información para
cualquier abogado interesado en lo referente a la negligencia en la
práctica del aborto es Thomas Strahan's Major Articles and Books
Concerning the Detrimental Effects of Abortion (Rutherford Institute,
PO Box 7482, Charlottesville, VA 22906-7482, (804) 978-388.).
2. Kaunitz, "Causes of Maternal Mortality in the United
States," Obstetrics and Gynecology, 65(5) May 1985.
3. H.L. Howe, et al., "Early Abortion and Breast Cancer
Risk Among Women Under Age 40," International Journal of
Epidemiology 18(2):300-304 (1989); L.I. Remennick, "Induced Abortion
as A Cancer Risk Factor: A Review of Epidemiological Evidence,"
Journal of Epidemiological Community Health, (1990); M.C. Pike,
"Oral Contraceptive Use and Early Abortion as Risk Factors for
Breast Cancer in Young Women," British Journal of Cancer 43:72
(1981).
4. M-G, Le, et al., "Oral Contraceptive Use and Breast or
Cervical Cancer: Preliminary Results of a French Case- Control Study,
Hormones and Sexual Factors in Human Cancer Etiology, ed. JP Wolff,
et al., Excerpta Medica: New York (1984) pp.139-147; F. Parazzini,
et al., "Reproductive Factors and the Risk of Invasive and
Intraepithelial Cervical Neoplasia," British Journal of Cancer,
59:805-809 (1989); H.L. Stewart, et al., "Epidemiology of Cancers of
the Uterine Cervix and Corpus, Breast and Ovary in Israel and New
York City," Journal of the National Cancer Institute 37(1):1-96; I.
Fujimoto, et al., "Epidemiologic Study of Carcinoma in Situ of the
Cervix," Journal of Reproductive Medicine 30(7):535 (July 1985); N.
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Beral, et al., "Does Pregnancy Protect Against Ovarian Cancer," The
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Factors and the Risk of Hepatocellular Carcinoma in Women,"
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5. S. Kaali, et al., "The Frequency and Management of
Uterine Perforations During First-Trimester Abortions," Am. J.
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Case-Control Study of Uterine Perforations documented at Laparoscopy,"
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7. K. Schulz, et al., "Measures to Prevent Cervical
Injuries During Suction Curettage Abortion", The Lancet, May 28,
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10. Daling,et.al., "Ectopic Pregnancy in Relation to
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13. Frank, et.al., "Induced Abortion Operations and Their
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15. Ney, et.al., "The Effects of Pregnancy Loss on Women's
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Powell, Report of the Committee on the Abortion Law, Supply and
Services, Ottawa, 1997: 319-321.
©
copyright 1997 Elliot Institute Compiled by David C. Reardon, Ph.D. |