Si el útero no se contrae por daño o laceración hay que recurrir a su extracción.
El endometrio queda débil y como consecuencia ocurre un parto prematuro o resulta en
un aborto espontáneo. (En un posterior embarazo crece un 45% la posibilidad
de un fallo de cualquier tipo, siendo mayor la posibilidad cuanto m0s abortos provocados
se hayan realizado).